Tan frecuente como vergonzante, este trastorno puede arruinar tu vida social. Te damos las claves para combatirlo.


Este trastorno, que se manifiesta en forma de mal olor del aliento, nos ha afectado a casi todos en algún momento. La falta de descanso, un pequeño problema estomacal o el consumo de determinados alimentos son algunas de las causas de la halitosis común, pero hay casos más graves que pueden ser síntoma de enfermedades. Pero ciertos remedios caseros pueden combatirla. 

Lávate los dientes, pero bien.

Una higiene bucal deficiente es la causa más común de la proliferación de las bacterias que producen el mal aliento. Cepíllate después de cada comida sin olvidar las encías y la lengua, cambia el cepillo con asiduidad y usa hilo dental o cepillos interdentales. Finaliza con un colutorio para alcanzar la parte posterior del dorso lingual. Si usas prótesis dentarias, ten especial cuidado con su limpieza.

Cuida lo que comes.

Es de sobra conocida la capacidad de algunos alimentos para provocar el mal aliento, como los ajos, las cebollas o el alcohol, pues se acaban metabolizando por el hígado y su olor se acaba expulsando por los pulmones. Pero también lo es saltarse las comidas o llevar una dieta hipocalórica y con restricción de hidratos de carbono. Contrarrestar los alimentos fuertes, en la misma comida, con lácteos (mejor enteros) es un buen remedio, y si estás a dieta reparte la ingesta a lo largo del día para no estar mucho tiempo en ayunas. Según varios estudios, terminar la comida con un té verde ayuda a combatir el mal aliento y, pese a su fama, el café inhibe la bacteria que lo provoca.

Cuando la boca no produce suficiente saliva, esta no cumple la función de desinfectante local. Por eso es recomendable beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

Vigila el botiquín.

A lo largo de vida el aliento nos va cambiando y, durante la vejez, se pueden sufrir cambios regresivos en las glándulas salivales a pesar de llevar una correcta higiene bucal. También ciertos fármacos pueden provocar una disminución de la saliva, provocando el síndrome de la boca seca (xerostomía), lo que incrementa el mal aliento. Combatirlos pasa por beber agua o zumos de cítricos, que estimulan la secreción de la saliva.

Usa antisépticos naturales.

Otras dolencias, como la infecciones víricas o bacterianas de la faringe, la sinusitis, las caries y la enfermedades digestivas, además de la insuficiencia renal crónica provocan halitosis. Aparte de visitar al especialista para que te valore, puedes combatirlo con enjuagues bucales a base de plantas antisépticas que eliminan las bacterias de la boca (salvia, eucalipto, estragón, tomillo, romero…) y también tomando infusiones de plantas aromáticas que la enmascaren, como menta, perejil, anís o canela.

Cuidado con... el tabaco.

Su olor, sumado a la nicotina y el alquitrán que contiene, se adhiere a la mucosa de la boca provocando irritación y potenciando la aparición del mal aliento. Además, el tabaco impide que la saliva cumpla su función de oxigenar e higienizar la boca, dejándola reseca. El mejor remedio es dejar de fumar.

Saltarse las comidas o una dieta hipocalórica pueden provocar halitosis.

 

 

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