Olvídate del alcohol y opta por el agua y las bebidas hipocalóricas. Esa es la consigna para restarte algún que otro kilito si estás a régimen...


Las dietas de adelgazamiento no solo pueden verse afectadas por lo que comes, sino también por aquello que bebes. Porque las bebidas, comenzando por las alcohólicas, son una fuente importante de calorías.

El alcohol, de hecho, es el segundo alimento que más engorda. Cada gramo de alcohol aporta unas siete kilocalorías, casi tantos como la grasa pura. Un gin-tonic aporta unas 350 kilocalorías; una copa grande de cerveza, cien, y se calcula que un bebedor medio de vino (dos copas al día) consume 2.000 calorías extra al mes.

Lo peor es que las del alcohol son calorías vacías, sin ningún valor nutricional. Además, el alcohol que ingieres reduce la cantidad de grasa que el cuerpo quema para obtener energía, porque el organismo no almacena el alcohol y convierte en una prioridad deshacerse de él.

Otro problema añadido al alcohol es que lo soleremos tomar con otros productos hipercalóricos, como patatas fritas o frutos secos. Por eso, si sigues una dieta de adelgazamiento, aparca el alcohol. A cambio, incorpora bebidas como las siguientes:

  • Agua: El agua tiene exactamente cero calorías. Cualquier dieta alimenticia debería incluir entre un litro y medio y dos litros de agua al día. Además de hidratarte y contribuir a que tu organismo realice diversos procesos, el agua te ayudará a tener una momentánea sensación de saciedad, que se multiplica cuando se acompaña con fibra. El agua con gas, que carece de azúcar, es el sustituto ideal de los refrescos carbonatados y azucarados en las dietas.

  • Infusiones: Las infusiones, tisanas y decocciones son también muy recomendables en las dietas . En primer lugar porque, como el agua, hidratan sin aportar calorías, pero además algunas de ellas te pueden ayudar a adelgazar, a limpiar el organismo de toxinas y a estimular la producción de orina. Endulzar estas infusiones con stevia, un edulcorante natural sin calorías, es una forma sana de incorporar deliciosas bebidas a las dietas.

  • Café: Las calorías que aporta el café son casi nulas: una taza de 200 ml apenas supone 10 kilocalorías. El problema es que en raras ocasiones se toma solo. Si lo tomas con leche es mejor que esta sea desnatada (100 ml aportan 35 kilocalorías, frente a las 45 de la semidescremada y a las 65 de la entera). Y si lo endulzas, que sea con stevia. Si estás a dieta, el café puede formar parte de un buen desayuno, pero procura no tomar más de dos al día.

  • Cerveza sin alcohol: El aporte calórico de la cerveza oscila entre las 45 kilocalorías de las tradicionales y las 17 kilocalorías de las variedades sin alcohol. Según una campaña informativa lanzada en 2013 por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, las personas que siguen una dieta de adelgazamiento pueden consumir cerveza de forma muy moderada, lo que se traduce en una cerveza al día. Y si es sin alcohol, aún mejor.

  • Vino: Muchos estudios proclaman los beneficios para nuestra salud cardiovascular de los flavonoides contenidos en algunas bebidas fermentadas, como la cerveza, el vino o la sidra. Sin embargo, como ya sabes, el alcohol es una fuente de calorías vacías. Por ello, si te encuentras en una situación social que involucre el consumo de bebidas, es posible tomar una copa de vino tinto (150 mililitros), que aporta unas 65 kilocalorías, o una de vino blanco, que alcanza las 85.

Batidos: que sean naturales

Como en el caso de los zumos, descarta los batidos de origen industrial, que tienen un elevado contenido de azúcares, y opta por hacerlos siempre en casa con leche desnatada. Fresas, manzanas, melocotones y frambuesas son una opción nutritiva y deliciosa para mezclar en tus batidos; el aguacate y el coco deberías descartarlos por su alto contenido en grasas. Y si deseas añadir algún edulcorante, la stevia es el más indicado.

Zumos: hazlos tú misma

El agua puede calmar de forma momentánea el hambre, pero lo más aconsejable para aplacarla y no picar entre comidas es tomar a mediodía y a media tarde una fruta o un licuado de vegetales o frutas, que sacian y aportar nutrientes de calidad.

Los zumos deben ser siempre caseros a partir de alimentos hipocalóricos y sanos como la sandía (30 kilocalorías por cada 100 gramos), fresas (35), mandarinas (40), manzanas (52), pepino (12) o tomate (20).

Atención a los refrescos "Light"

El calificativo light solo indica que un alimento así considerado contiene, como mínimo, un treinta por ciento menos de calorías que si versión normal. Pero no significa que te hagan adelgazar, como se suele afi rmar. En los refrescos, lee las etiquetas para conocer su aporte energético y asegurarte de que realmente son _cero_. El dulzor de estas bebidas se logra con edulcorantes artifi ciales (como el controvertido aspartamo) y con aditamentos como el ácido fosfórico, que altera la absorción de calcio en los huesos. Hay estudios que, además, sugieren que estos sustitutos del azúcar incrementan nuestro deseo de ingerir dulces.

Si tomas dos copas de vino al día ingerirás 2.000 calorías extra al mes ¡Olvídate de él!

 

 

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