Ya lo dice el refrán: «Quien tiene un amigo tiene un tesoro». Pero esta afirmación se queda corta: un amigo es una medicina que mejora el ánimo, actúa como analgésico y hasta ayuda a perder peso. Aprovechando que el 30 de julio es el Día Internacional de la Amistad, repasamos los diez beneficios para la salud de tener un amigo.

1. Son una droga saludable. Tras hacer seguimiento a casi 300.000 personas durante siete años, investigadores de la Universidad Brigham Young (EE.UU.) han concluido que la falta de relaciones sociales es tan negativa como fumar más de 15 cigarrillos o tomar seis copas por día.

2. Actúan como barrera protectora. Este mismo estudio revela que disponer de lazos afectivos fuertes reduce el efecto de factores que elevan la probabilidad de morir, como la ausencia de vacunas, la hipertensión o la polución.

3.Nos mantienen en movimiento… El profesor Russ Jago, de la Universidad Bristol, en el Reino Unido, ha demostrado científicamente, un hecho que todos intuíamos: que cuando juegan con sus amigos, los niños realizan más actividad física.

4. ... y previenen los kilos de más. Y esto no lo logran solo porque se mueven más si juegan con amigos. Según un estudio publicado en Annals of Behavioral Medicine , «la socialización actúa como sustituto de la comida» y evita el abuso de alimentos que potencian el sobrepeso.

5. … y te alargan la vida.  Tras seguir a 1.500 personas durante una década, científicos australianos concluyeron que en las personas con un amplio círculo de amigos el riesgo de fallecer se reduce un 22%. «Estar conectados con otros es esencial para vivir más años», aseguran en un estudio publicado en el Journal of Epidemiology and Community Health.

6. Nos ayudan a recuperarnos antes…En 2006, un estudio de la Universidad de California) realizado entre 3.000 mujeres con cáncer de mama reveló que las enfermas sin amigos íntimos eran cuatro veces más propensas a fallecer por el tumor que las que tenían diez o más amigos.

7. Dan felicidad. La depresión infantil está directamente relacionada con la ausencia de amigos, según ha demostrado un estudio del científico William Bukowski.

8. Actúan como un analgésico. Cuando un amigo está junto a nosotros, el dolor que sentimos al golpearnos o hacernos una herida es menor, según un estudio publicado en Psychosomatic Medicine.

9. Te modifican el cerebro.  Usando resonancia magnética funcional, expertos de la Universidad de Chicago, en los Estados Unidos, demostraron que tener amigos modifica el funcionamiento del cerebro. Se trata, concretamente, de la región del estriado ventral, asociada a las recompensas.

10. Mejoran tu salud cardiovascular. Un estudio de la universidad estadounidense de Duke realizado entre mil personas solteras con patologías cardíacas reveló que, transcurridos cinco años, solo sobrevivían la mitad de los afectados que no contaban con un amigo de confianza, frente al 85% de supervivientes entre los que tenían al menos una amistad sólida.

Bueno para la cabeza

Tener amigos no solo favorece la salud física; también la mental. Hacer amigos, de hecho, es básico en la vida. Además de la satisfacción, el apoyo emocional y la seguridad que nos proporcionan, el simple hecho de tenerlos te ayudará a desarrollar la autoestima y a tenerla alta.

Síndrome del complaciente: ¿sabes si lo padeces?

Ser amable no parece un problema. ¿Por qué ha de ser negativo querer que los demás sean felices?

Pero párate un instante y responde sinceramente:

  1. ¿Evitas los conflictos?
  2. ¿Te sientes a menudo presionado a hacer cosas por los demás?
  3. ¿Necesitas sentirte aprobado?
  4. ¿Asumes más responsabilidad de la que te corresponde?
  5. ¿Estás casi siempre disponible?
  6. ¿Eres amable incluso con los que te dañan?
  7. ¿Te cuesta decir no?
  8. ¿No haces cosas que te benefician por no caer mal?
  9. ¿Te cuesta mostrar tu enfado?
  10. Si dices no, ¿luego te sientes culpable? Si has contestado sí a más de cinco preguntas padeces el síndrome del complaciente.

Las personas complacientes suelen ocuparse de los demás a expensas de sus necesidades, porque temen sus reacciones negativas. Pero al evitar las situaciones difíciles no aprenden a resolver conflictos y se convierten en víctimas de personas tóxicas que las intimidan o manipulan. Complacer a los demás es solo una forma de miedo. Una conducta de evitación que merma la autoestima porque esconde una personalidad dependiente que busca la aprobación de los demás y deja de oír la voz interior que quiere cuidar de uno mismo.

¿Qué puedes hacer para evitarlo?

  1. Ante una petición, piensa bien si te conviene.
  2. Prueba a hacer propuestas diferentes.
  3. Aprende a decir _lo que yo quiero_ frente a _lo que tengo que hacer_.
  4. Recuerda que tu prioridad es cuidar de ti.
  5. Busca cada día tres cosas positivas que te hayan hecho sentir bien contigo mismo.
  6. Delega.
  7. Regálate una actividad placentera cada día…
  8. ¡Y recuerda! En algunos momentos está muy bien no ser amable.

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