Ya eres grande… ¡Adiós al pañal!

Tu bebé se hace mayor. Si en casa habéis observado que ya está preparado para controlar sus esfínteres, ayúdale a adquirir unos hábitos correctos, sin agobios.


¿A qué edad tengo que quitarle el pañal a mi bebé?”, se preguntan la mayoría de los padres y madres. Según los expertos, la edad adecuada es entorno a los dos años, aunque este momento puede variar en función de la madurez psicológica y emocional de cada niño. Parece ser que las niñas piden ir al servicio solitas antes que los niños, puesto que el aparato urinario femenino es menos complejo.

Aunque el control voluntario de los esfínteres parece automático, en realidad es un proceso fisiológico que se aprende. Si el niño no ha adquirido costumbres correctas de ir al servicio en casa, podemos favorecer que adquiera unos hábitos incorrectos en la escuela y en otros lugares públicos que posteriormente pueden causarle problemas.

Poquito a poco

El proceso de abandonar el pañal para siempre tiene que ser progresivo. El tiempo que el niño tarda en interiorizar este proceso suele ir de una semana a un mes.

  • Antes de nada, el pequeño debe familiarizarse con el baño: le compraremos un orinal o bien un adaptador de inodoro para que esté más cómodo. Si optamos por el adaptador, le facilitaremos un taburete antideslizante que le permita subir y bajar él solo.

  • El niño aprende por imitación: si nos ve utilizar el váter a los adultos, a otros niños o hermanos mayores, se animará a hacerlo también.

  • Debemos explicarle al pequeño que se le va a quitar el pañal, que ya es mayor y que sólo lo llevará para dormir la siesta y por la noche. Cuando el niño ya controla el pipí de día, hay que comenzar a quitarle también el pañal de la siesta, antes que el de la noche, ya que el tiempo de la siesta es mucho menor y será mucho más sencillo.

  • Una vez controle el pipí de la siesta, lo aconsejable es no dejar pasar más de quince días para quitarle el pañal definitivamente. Probablemente, él mismo nos pida dormir sin pañales por la noche. Hemos de tener en cuenta que, a pesar de todo, seguramente va a mojar la cama, por lo que sería conveniente comprar un protector impermeable, para evitar que el colchón se moje.

  • Cuando decidamos quitar el pañal, no daremos marcha atrás, porque la contradicción podría confundir al niño.

  • Vigila al niño: hay que estar muy atento a sus movimientos y preguntarle si quiere ir al servicio si bailotea o se toca los genitales. Aunque no te lo pida, aprenderá a identificar esa sensación con la necesidad de ir de inmediato al baño.

Ya es hora de dejar el pañal si… 

  • Nos pide “pipí” o “caca”, aunque ya se lo haya hecho en el pañal.
  • Nos dice que tiene el pañal sucio.
  • Consigue tener el pañal seco durante el día, al menos unas horas.
  • Se quita él mismo el pañal, porque le molesta.
  • Te pide que no le pongas el pañal.
  • Quiere llevar ropa interior como los mayores.

Siguiendo un horario 

  1. Cuando se levante por la mañana, quítale el pañal de la noche y siéntale en el inodoro u orinal.

  2. Una hora después vuelve a sentarlo.

  3. Repite este proceso siempre antes de salir de casa y nada más volver a casa.

  4. Ponle el pañal antes y después de comer, para dormir la siesta.

  5. Quítale el pañal al despertarse de la siesta y siéntalo de nuevo para que haga pipí.

  6. Hazlo también antes y después de merendar, y antes de salir de casa por la tarde.

  7. Cuando volvamos a casa, ¡directos al baño!

  8. Las últimas visitas al inodoro serán antes y después de cenar.

  9. Antes de que se vaya a la cama, ponle el pañal de la noche.

Como un juego

Tenemos que conseguir que el pequeño vea como un juego este proceso de olvidarse del pañal. Tenemos que contar con su colaboración, por lo que jamás debemos agobiarle ni regañarle cuando tenga un escape. Es más fácil de lo que parece, porque él estará deseando ser mayor.

Cuando logre hacer pipí o caca en el inodoro, hay que felicitar al niño. Si no le da tiempo y se lo hace encima, igualmente hay que darle la enhorabuena por haber sido capaz de avisarnos.

Podemos variar un poco la dieta de la cena, para que no tome demasiados líquidos, pero nunca le prohibiremos beber si nos lo pide.

 

 

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