Con la edad vivimos las relaciones sexuales de manera diferente, pero estas pueden seguir siendo igual de satisfactorias. La complicidad y la comprensión mutua en la pareja son esenciales para superar juntos los problemas de salud que afectan a las relaciones íntimas.


Que la sexualidad desaparece cuando nos hacemos mayores no es más que un mito que carece de fundamento. Si buscamos el punto de vista médico, la opinión de los geriatras es que la actividad sexual no tiene por qué perderse con el paso de los años.

Como explica la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, con el envejecimiento ocurren una serie de cambios, tanto anatómicos como funcionales, que pueden condicionar ciertas modificaciones en la actividad sexual de los mayores, e incluso interferir con ella o limitarla.

Estos cambios, junto con la repercusión de los problemas médicos y con el consumo de algunos fármacos, pueden justificar las modificaciones en el comportamiento sexual de los mayores, bien debido a alteraciones hormonales o por las repercusiones físicas y psicosociales de las enfermedades crónicas que producen algún grado de discapacidad, pero no necesariamente impiden seguir manteniendo relaciones sexuales.

Sexo diferente

Como sugieren los geriatras, no hay un comportamiento sexual característico en las edades avanzadas, sino que la actividad sexual de cada persona es una elección individual que depende de múltiples factores. No obstante, con la edad es muy habitual que las prácticas sexuales tiendan a adaptarse a nuestras características. Así, las relaciones sexuales con penetración pueden ir dando paso a otras prácticas físicamente menos exigentes.

Pero es evidente que la edad no impone límites al deseo sexual, a la frecuencia con la que una persona pueda y quiera mantener relaciones sexuales ni el tipo de prácticas que elija.

Igual de satisfactorio

El hecho de que nuestro comportamiento sexual vaya cambiando a medida que envejecemos no significa que con ello las relaciones sexuales pierdan calidad. Muy al contrario, la experiencia que dan los años, la confianza y el amor a nuestra pareja pueden hacer que una relación íntima basada solo en besos y caricias llegue a ser tanto o más satisfactoria y placentera que una relación sexual completa.

Consúltale al médico

Los problemas sexuales se deberían abordar con la misma naturalidad que los demás problemas de salud. Por este motivo, los especialistas en geriatría recomiendan a las personas mayores que no piensen que ya no tienen derecho a disfrutar de una vida sexual y que, ante la existencia de problemas de salud que estén dificultando su sexualidad, acudan a su geriatra de confianza, quien valorará su problema y les propondrá soluciones.

Según los geriatras, con una valoración integral de los mayores se pueden detectar muy diversas alteraciones y encontrar las soluciones más adecuadas. Actualmente existen diferentes alternativas terapéuticas para mejorar o solucionar los trastornos sexuales, unas más sencillas y otras más complejas.

Una de las recomendaciones básicas para poder seguir disfrutando de una sexualidad plena durante más años es hacer ejercicio físico de forma regular. Es la mejor manera de tener más bienestar físico y mental, y eso también influye en las relaciones sexuales.

En el hombre

Los principales problemas masculinos que pueden alterar la actividad sexual son:

  • Disfunción eréctil.
  • Disminución de la libido.
  • Trastornos de la eyaculación.

En la mujer

Los trastornos femeninos más habituales que limitan la vida sexual son:

  • Dispareunia (dolor durante el coito).
  • Disminución de la libido o del deseo sexual.
  • Falta de orgasmo.

 

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