Lucir un cabello bonito y sano depende en buena parte de que el champú con el que lo lavamos sea el adecuado para nosotros.


En el mostrador de cualquier farmacia, perfumería o supermercado se apilan los champús para el pelo seco, graso, con caspa, sin brillo, rizado, sin volumen, dañado, sensible, para niños… Es tan amplia y variada la oferta que a muchas personas les resulta complicado escoger un champú que sea realmente adecuado para las necesidades de su cabello y de su cuero cabelludo.

¿Sano o con problemas?

Como señala la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), antes de decidirnos, es muy importante que sepamos si nuestro cuero cabelludo está sano o enfermo. Algunos de los trastornos que pueden afectarle son desde la psoriasis, dermatitis atópica, el impétigo o la caspa hasta una infección por hongos. El cuero cabelludo enfermo necesita un champú de tratamiento con principios activos específicos, que debemos adquirir en la farmacia para asegurarnos de que el producto cuenta con todas las garantías y que sus ingredientes son de calidad. Aunque la mayoría de los champús de acción terapéutica se venden en farmacias o parafarmacias sin necesidad de receta médica, es muy conveniente que los adquiramos solo por indicación de un dermatólogo, tras pasar por su consulta para que nos haga un adecuado diagnóstico.

No pierde eficacia

Según señalan los dermatólogos de la AEDV, un champú terapéutico ayuda en el tratamiento de las patologías del cuero cabelludo y, por consiguiente, del cabello, pero solo de forma sintomática, no curativa. Cualquier champú debe usarse de forma constante mientras perdure el problema. Cuando se produce mejoría, se debe continuar el tratamiento lavando el cabello con el champú terapéutico en días alternos, alternándolo con un champú suave.

Aunque popularmente se cree que los champús terminan perdiendo eficacia si se usan a menudo porque el cuerpo cabelludo "se acostumbra"a ellos, en realidad no existe tal acostumbramiento. Lo que sudece es que, tras la mejoría inicial, el efecto del producto deja de ser tan llamativo con el uso continuado, pero sigue siendo igual de efectivo.

Cómo se aplican

Para que los champús de tratamiento cumplan con su función, después de una primera aplicación –en la cantidad que indique el dermatólogo– debe realizarse una segunda. Para que sus principios activos penetren bien en el cuero cabelludo conviene realizar acompañarse de un suave masaje, que ayudará al mismo tiempo a estimular la circulación sanguínea.

Es muy importante dejar actuar el producto sobre el cuero cabelludo entre cinco y siete minutos antes de aclarar el champú. Generalmente, después del uso de un champú de tratamiento, no existe impedimento para usar otros cosméticos par el cabello, como espumas, gominas o lacas, aunque habrá que tener en cuenta el problema capilar que tengamos para usar aquellos productos que no nos perjudiquen.

Desterrando mitos

  • ¿Son perjudiciales los colorantes o aromas que contienen los champús? No. Estas sustancias, que hacen que los champús sean más agradables de usar, no tienen contraindicaciones si no se es alérgico. En caso de serlo, existen champús hipoalergénicos sin aromas ni colorantes.
  • ¿Existen champús anticaída realmente eficaces? No. Los champús no frenan de forma importante la caída del cabello, ya que el tiempo de acción y la profundidad a la que llegan sus principios activos es insuficente para que consigan detenerla.

  • ¿La caspa se puede eliminar? Sí, con un buen champú anticaspa y siempre que se use a diario mientras haya síntomas.

  • ¿Y la grasa? No desaparece con los champús, ya que se debe a la acción hormonal. No obstante, se consigue una mayor limpieza y mejor aspecto con champús antigrasa.

Las mascarillas caseras pueden darle vitalidad a tu cabello, pero si tienes problemas, consulta al dermatólogo antes de usarlas.

¿Cuál escojo si tengo el pelo sano?

Los dermatólogos de la AEDV insisten en que cuando no existe ninguna alteración del cuero cabelludo ni del cabello, se debe usar simplemente un champú que limpie, sin aditivos farmacológicos de ningún tipo.

Si el cuero cabelludo está sano, pero el cabello tiene defectos estéticos, hay que comprar un champú adecuado al tipo de alteración. Si es seco, con grasas adicionadas; si es graso, con astringentes; si tiene las puntas abiertas, con siliconas protectoras o queratinas; si es muy rizado, con alisadores; si es muy lacio, con voluminizadores.

Las características de cada champú vienen indicadas en los envases. Estos champús de higiene y cuidados cosméticos se pueden comprar en supermercados y perfumerías, siempre que sean marcas de confianza.

¿Son convenientes los "2 en 1"?

Depende. Los champús que incorporan un acondicionador limpian la suciedad del cabello gracias sus agentes detergentes, y a la vez dejan a su paso agentes acondicionadores que lo hidratan y cuidan, recubriendo y protegiendo la cutícula del pelo. Permiten ahorrar tiempo, puesto que en un solo lavado y aclarado podemos obtener un pelo sedoso, brillante y fácil de peinar. No obstante, no son productos recomendables para las personas que tengan el cabello fino (puesto que los acondicionadores que incorporan pueden restarle volumen) o muy poroso y/o castigado, puesto que este tipo de cabello requiere productos de hidratación intensa.

 

 

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