Aprende a congelar y evita intoxicaciones

La salmonelosis y las reacciones por anisakis se multiplican en verano porque descuidamos la correcta manipulación de los alimentos congelados. Te aclaramos cómo debes hacerlo.


La industria alimentaria nos ofrece la garantía de que los productos congelados que consumimos se conservan y manipulan en condiciones de temperatura y humedad constantes (cadena del frío) para mantener intactas su calidad e inocuidad, desde su punto de origen y a través de toda la cadena de distribución hasta llegar a nosotros como consumidores finales.

Pero algunos establecimientos de venta y nosotros mismos en casa no siempre respetamos esta cadena del frío a la hora de manipular los alimentos congelados que compramos, y a menudo tampoco lo hacemos en el caso de congelar los alimentos frescos o cocinados. De esta manera, dichos alimentos corren el riesgo de estropearse, contaminarse con gérmenes o parásitos como el anisakis o la salmonella, así como de perder sus propiedades.

¿Qué consigue el frío?

Debe quedarnos claro que el frío no destruye los microorganismos que alteran los alimentos ni los que provocan toxiinfecciones alimentarias. En realidad, cuando un alimento se congela, el agua que contiene forma cristales de hielo y deja de ser así un medio en el que los microorganismos puedan crecer y reproducirse. La mayoría de estos gérmenes siguen viviendo, pero al congelarse se “duermen”, quedando inactivos.

Si rompemos la cadena del frío, permitiendo que el alimento aumente varios grados o incluso alcance la temperatura ambiente, estamos creando el caldo de cultivo ideal para que estos microorganismos “despierten” y vuelvan a activarse, constituyendo así una fuente de toxiinfección.

¿Cómo hacerlo bien?

Congelar

  • Introduce los productos congelados nada más llegar a casa en el congelador.

  • En el supermercado, deja siempre para el final los congelados, y consérvalos mientras compras y en el coche dentro de una bolsa isotérmica.

  • Congela en raciones individuales y en recipientes o bolsas especiales que soporten la congelación. Es recomendable anotar la fecha en el envase.

  • El tiempo máximo recomendado de almacenamiento de los congelados es de tres a seis meses.

  • Comprueba que el congelador se mantiene en -18ºC o menos.

  • Deja enfriar los alimentos antes de congelarlos (no más de una hora), ya que si los metes aún calientes, la temperatura en el congelador aumentará y perjudicará al resto de alimentos.

Descongelar

  • Descongela siempre en el frigorífico (mejor si es en el estante más bajo del mismo) y sin abrir el envase.

  • Nunca deben descongelarse los alimentos a temperatura ambiente o en lugares calientes, como al sol o encima de un radiador, ni sumergiéndolos en agua caliente.

  • El microondas puede usarse para descongelar piezas delgadas y pequeñas, evitando que el alimento se cueza.

¡Atención!

  1. Los alimentos descongelados deben consumirse en 24 horas como máximo.

  2. Jamás recongeles un alimento que ya has descongelado antes, porque perdería todas sus cualidades de sabor y textura, y pueden haberse reproducido los gérmenes en su interior.

  3. Si compras piezas enteras sin envasar, asegúrate de que estén rígidas, sin deformaciones, rasgaduras o erosión. Si se adquiere pescado troceado, asegúrate de que está en buenas condiciones comprobando que no haya diferencias de color en la superficie del corte.

  4. En cuanto a los productos congelados que vienen envasados, la bolsa o recipiente deben estar en perfecto estado, cerrados herméticamente, sin roturas y sin escarcha en su superficie.

  5. Un kilo de carne tarda unas ocho horas en descongelarse, mientras que el pescado suele tardar la mitad de ese tiempo, aunque depende del grosor de la pieza.

  6. No sobrecargues el congelador para que el aire frío pueda circular correctamente.

  7. Las verduras y hortalizas crudas, es mejor escaldarlas antes de congelarlas. Para cocinarlas, no hará falta descongelarlas.

  8. El tomate, la lechuga, el pepino, los champiñones, los frutos rojos y algunas salsas no resisten la congelación.

¡Fuera anisakis!

El anisakis es uno de los pocos parásitos que no resisten la congelación. Por eso, los establecimientos de restauración están obligados a congelar previamente el pescado que vaya a consumirse crudo o poco hecho (boquerones en vinagre, tartar de atún, sushi, etc.), a 20 grados bajo cero o menos durante un mínimo de 24 horas, para acabar con las posibles larvas. ¡Haz tú lo mismo en casa!

 

 

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