Arrugar la nariz de forma continua o parpadear los ojos de forma excesiva son algunos tics nerviosos muy frecuentes. ¿Nos deben preocupar?


Seguro que conoces o has visto a alguien, alguna vez, con uno de estos tics. Un tic es una contracción nerviosa y que no se puede evitar, en principio, y que te provoca mover un músculo o emitir un sonido de forma repetitiva e involuntaria. Aunque un tic facial no causa dolor físico, a menudo puede causar angustia mental o problemas sociales.

Los tics a menudo se manifiestan durante la infancia, y algunas veces, desaparecen conforme el niño va creciendo, pero no siempre es así. En algunos casos, muchas personas siguen sufriendo los tics cuando entran en la edad adulta.

Tipos

  • Tics motores: Suelen comenzar en la infancia y tienen una duración de semanas. Igual que aparece suele desaparecer. Normalmente, son movimientos muy leves que surgen por una situación de estrés.

  • Tics transitorios: Relativamente comunes (15% de los niños los presentan). Duran menos de un año y no siempre se asocian con problemas escolares o de conducta.

  • Tics crónicos: Duran más de un año y no desaparecen totalmente; su intensidad es fluctuante, es decir, van y vienen.

  • Síndrome de Gilles de la Tourette: Una variante más grave y que dura toda la vida es el síndrome de Gilles de la Tourette. Además de tics motores se asocia a la emisión en brotes de palabras malsonantes, y que puede durar toda la vida.


Todos podemos experimentar un tic en algún momento, en especial cuando nos enfrentamos a situaciones que generan preocupación. Sin embargo, su presencia también se atribuye a una predisposición genética o a una alteración neurológica que, al combinarse con ciertos factores psicológicos y ambientales, los disparan. Y es que la causa de los tics o espasmos faciales no es totalmente conocida, pero parece más un tema psicológico que orgánico. Aparecen en los primeros años de vida y más frecuentemente en niños que en niñas, pero con los años van desapareciendo casi en la totalidad de los casos. En bastantes casos es un tema transitorio que puede durar solo semanas o meses.

Como es un tema transitorio y psicológico se recomienda no insistir en decirlo al que lo padece, para no retroalimentarlos y dar naturalidad al tema para que ellos mismos vayan cediendo con la edad. En algunos casos si son muy intensos se puede dar fármacos, pero tan solo cuando estos tics alteren de forma importante la calidad de vida y siempre valorado por un facultativo médico.

La solución

La reducción del estrés la solución. Te proponemos unos ejercicios prácticos.

Toma nota:

  1. Nadar sin piscina: puede parecerte una locura. Pero es bastante efectivo. Ponte de pie e intenta hacer como si estuvieras nadando. Da brazadas con los ojos cerrados.

  2. Juguetes desestresantes: Apretar algo entre tus manos puede relajarte. Tanto como si quisieras romperlo.

  3. Practica ejercicio moderado: Puedes probar con disciplinas como el yoga. 

En el caso de los más pequeños

Es en la edad infantil precisamente donde pueden comenzar estos pequeños problemas. Y no es algo raro. En nuestro país, estos movimientos o sonidos repentinos y repetitivos se manifiestan en, aproximadamente el 17% de los niños. Es decir que uno de cada siete niños españoles sufre tics, en menor o mayor grado.

Afortunadamente, la mayoría de los tics son leves, sin repercusión, y con el paso del tiempo, incluso, se superan. Por lo general, no hay necesidad de acudir al médico para consultar por un tic, a menos que sea severo o altere mucho la calidad de vida del afectado. Ante todo, es necesario que la familia tenga una actitud tranquila: de nada sirve que el niño se sienta vigilado, culpado o menospreciado por su causa. Sin embargo, en algunos afectados, se asocian a otros trastornos que pueden perjudicar gravemente en el proceso de aprendizaje del menor. Recuerda, ante cualquier duda, acude a tu profesional médico.

Los tics pueden afectar a...

  • Párpados.
  • Desviación de los ojos.
  • Movimientos de la nariz.
  • Movimientos de la boca.
  • Diversas muecas faciales.
  • Aclaración o carraspeo de la garganta.

Para diagnosticarlos, una exploración y observación por parte de un profesional sanitario suele ser suficiente, aunque en ocasiones se puede llegar a requerir un electroencefalograma para descartar alguna forma de epilepsia latente.

Cuándo es necesario ir al médico

  1. Si afecta a múltiples grupos musculares.

  2. Son muy persistentes.

  3. Vienen apareciendo desde hace más de año. Además, en niños:

  4. Si bajara el rendimiento escolar o mostrará menor interés en los estudios.

  5. Si el trato con los compañeros y amigos se hace visiblemente negativo.

  6. Si a medida que pasa el tiempo los tics en cara o en cualquier otra parte del cuerpo aumentan.

  7. Si el tic se presenta con ecolalia (repetir palabras de otras personas), alilalia (repiten palabras propias) o coprolalia (repetir palabras obscenas).

El estrés, la ansiedad y la fatiga son un detonante que agrava los tics.

En el caso de los niños, el prestar una excesiva atención a los tics, también puede ser causa de perdurabilidad de los mismos.

 

 

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