Diabetes ¡Estás a tiempo de prevenirla!

Tener “el azúcar un poco alto” es la puerta directa a la diabetes, una enfermedad que cada año va ganando más terreno en todo el mundo. Y España no se queda atrás. Si no la tienes, debes al menos conocerla a fondo para evitarla.


Más de tres millones de españoles tienen diabetes diagnosticada, pero además, otro millón y medio padece la enfermedad y no lo sabe. La suma significa que, doce de cada cien españoles (el 12%) tienen diabetes.

Por otra parte, en nuestro país hay más de cuatro millones de personas que no padecen diabetes, pero que se encuentran en situación de alto riesgo de desarrollarla (prediabetes). Las cifras hablan por sí mismas del alarmante protagonismo que ha cobrado la diabetes en España: casi un cuarto de la población (el 24%) ya la padece o presenta una elevada probabilidad de padecerla.

Pandemia mundial

Son datos revelados por el estudio más completo que se ha realizado en España –el primero de ámbito nacional, publicado en 2010– sobre esta enfermedad, denominado Di@betes, a cargo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas, en colaboración con la Sociedad Española de Diabetes y la Federación Española de Diabetes.

Las cifras, aunque inquietantes, no han sorprendido ni a los médicos ni a los investigadores, ya que siguen la línea de todos los países desarrollados del mundo. En todo el planeta ya hay 246 millones de personas con diabetes. La progresión va en rápido aumento, incluso en la población infantil y juvenil, y seguirá creciendo año tras año si no hacemos nada por evitarlo. El 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes para recordarnos que tenemos que tomarnos esta enfermedad en serio y que se puede evitar o, al menos, controlar practicando un adecuado estilo de vida.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica (de por vida) que se caracteriza por la presencia de niveles elevados de glucosa en la sangre.

Este incremento de la glucosa se debe a que el páncreas no es capaz de segregar la insulina necesaria, porque existen alteraciones en el organismo, como la obesidad, que impiden que la insulina realice su función correctamente (lo que se denomina resistencia a la insulina), o por ambas cosas a la vez.

La insulina es una hormona que fabrica el páncreas. Su función es la de ayudar a “alimentar” las células de nuestros órganos y tejidos con la glucosa que obtenemos de los alimentos. Cuando el páncreas no produce suficiente insulina, y/o cuando el cuerpo no utiliza correctamente esta hormona, la glucosa se acumula en la sangre, causando la diabetes.

Dos tipos 

  • Diabetes tipo 1: Se produce cuando se destruyen las células del páncreas que segregan insulina, por lo que el cuerpo carece por completo de esta hormona. Todas las personas que la padecen, sin excepción, tienen que inyectarse insulina y mantener unas pautas en cuanto a alimentación y actividad física.

  • Diabetes tipo 2: Es una gran desconocida, a pesar de que representa entre el 85 y el 90% de todos los casos de diabetes. Se produce por un deficiente aprovechamiento de la insulina (resistencia a la insulina) y porque la cantidad de esta hormona que segrega el páncreas no es suficiente para mantener los niveles de glucosa que necesita el organismo. El tratamiento requiere medicamentos orales o insulina inyectada, además de una alimentación adecuada y ejercicio físico.

Una tendencia familiar

Es habitual que varios miembros de una misma familia padezcan diabetes tipo 2, pero este fenómeno tiene mucho más que ver con factores que se pueden controlar (como un exceso de grasas, hidratos de carbono y azúcar en la alimentación, la falta de ejercicio físico o el consumo de tabaco) que con los genes. Existe, eso sí, una cierta predisposición genética a la diabetes que se expresa más fácilmente gracias los malos hábitos.

Las mujeres que padecen diabetes durante el embarazo tienen más probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 más adelante. Por ello, en su caso, llevar unos hábitos de vida sanos es especialmente importante.

Obesidad: enemiga nº 1

Se dice que existe intolerancia a la glucosa o resistencia a la insulina cuando los niveles de glucosa en la sangre son más altos de lo normal, pero no tan elevados como los propios de la diabetes. Esta situación se llama “prediabetes” porque muchas de las personas que presentan esta alteración desarrollan diabetes tipo 2 en menos de diez años. Sin embargo, en la mayoría de los casos, es una situación reversible: con una pérdida de peso moderada y un poco de actividad física, las personas con prediabetes pueden retrasar o evitar el desarrollo de una diabetes tipo 2.

La resistencia a la insulina se relaciona sobre todo con el sobrepeso y la obesidad. Las personas obesas necesitan que su páncreas produzca más insulina de lo que sería normal en una persona con un peso equilibrado, llega un momento en que el páncreas “se cansa” y deja de generar la insulina necesaria. Aparece así la diabetes.

Además, las personas obesas en tratamiento con insulina necesitan también más dosis que las de que tienen un peso normal. La insulinoresistencia se mejora reduciendo el peso y haciendo ejercicio. 

¡Se puede diagnosticar a tiempo!

La evolución de la diabetes tipo 2 es relativamente “silenciosa”: una persona puede vivir varios años con un trastorno de tolerancia a la glucosa, e incluso con una diabetes tipo 2 sin saberlo, debido a que en los primeros años no hay síntomas o estos pasan desapercibidos. Esta es la principal razón por la que más de la mitad de personas con diabetes tipo 2 está sin diagnosticar.

La ausencia de síntomas claros hace que muchas personas sean diagnosticadas de diabetes cuando ya tienen complicaciones crónicas que les afectan la vista, el riñón, los pies o el sistema cardiovascular.

De ahí la importancia de realizarnos chequeos de salud generales al menos una vez al año que incluyan un análisis de sangre completo, especialmente cumplidos los 40 años y, por supuesto, si presentamos uno o varios de los factores de riesgo de los que hemos hablado.

Una amenaza para todo el organismo

El aumento de glucosa en sangre que caracteriza a la diabetes contribuye al desarrollo de complicaciones cardiovasculares, ya que se ven afectadas las arterias de mediano y pequeño calibre, lo que ocasiona enfermedades en órganos tan importantes como el corazón, el cerebro, el riñón, el ojo y las extremidades.

Las enfermedades cardiovasculares no solo se presentan con mayor frecuencia en la población diabética, sino que su aparición suele ser más precoz, de evolución más rápida y de mayor gravedad que en las personas sin diabetes.

¿Tienes riesgo de diabetes tipo 2?

En el 95% de los casos de diabetes no se conocen las causas, pero sí están bien identificados los factores de riesgo que pueden provocar el inicio de la enfermedad en personas con predisposición:

  • Generalmente, la diabetes tipo 2 se presenta en personas adultas a partir de los 40 años, y la probabilidad de padecerla aumenta de forma muy importante con la edad. Los mayores de 65 años tienen cien veces más probabilidades de tener diabetes tipo 2 que los menores de 25 años. No obstante, cada vez están apareciendo más casos de diabetes en jóvenes, adolescentes y niños, asociada a la mala alimentación, a la obesidad y al sedentarismo.

  • La diabetes es más frecuente en hombres que en mujeres.

  • Es el doble de frecuente en personas obesas.

  • La hipertensión arterial es otro de los factores que aumenta el riesgo de sufrir diabetes tipo 2.

  • La hipercolesterolemia (elevados niveles de colesterol LDL y triglicéridos y bajos niveles de colesterol HDL) también guarda una estrecha relación con la diabetes.

  • También es más frecuente en personas que no hacen ejercicio físico.

  • Y en las personas que tienen antecedentes familiares cercanos de diabetes (padres, abuelos…).

  • Los fumadores tienen un riesgo añadido.

En un análisis de sangre, una glucosa igual o mayor a 200 mg/dl nos pone en la pista de una posible diabetes.

 

 

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