En la carrera de fondo que supone la lucha contra el cáncer, la preparación del sistema inmunológico se ha revelado como una eficaz arma para resistir e incluso vencer a la enfermedad.

La sociedad americana de Oncología Clínica (ASCO) reunió en junio, en Chicago, a más de 35.000 especialistas internacionales en cáncer. De entre los más de 5.200 estudios que se presentaron allí, los que más destacaron fueron los relativos a la inmunoterapia. A grandes rasgos, la inmunoterapia es un conjunto de técnicas que consigue la inmunización del individuo frente a una determinada enfermedad tras administrarle anticuerpos específicos.

Y es precisamente en el tratamiento del cáncer donde estas terapias están alcanzando unos resultados más esperanzadores. Parte del trabajo ya está hecho, gracias a los fármacos desarrollados por las principales compañías farmacéuticas, y los resultados son muy esperanzadores (ya plenamente efectivos en algunos casos), aunque la presidenta de ASCO, Julie Vose, aún le pone un 'pero' a estas terapias: que todavía hay muchos casos en los que sistema inmune no se activa con la eficacia necesaria para frenar el avance de los tumores.

También llamada terapia biológica, la inmunoterapia detiene o retrasa el crecimiento de las células cancerosas, impide que pase a otros órganos y, en suma, habilita a nuestro sistema inmunitario para que pueda destruir las células tumorales.

Preparar el organismo

En España, instituciones como el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra (CIMA) y la Corporación Tecnológica ADITech dedican horas y horas de investigación para que esta realidad se haga cada vez más extendida y eficaz, apoyando esta tarea con iniciativas divulgativas como el vídeo Inmunología: Innovación contra el cáncer (disponible en YouTube), en el que se explica cómo los glóbulos blancos, los linfocitos, son los encargados de vigilar y comprobar las sustancias presentes en nuestro organismo: si suponen una amenaza, provocan una reacción y las identifican para que el cuerpo esté preparado ante una nueva aparición. Pero eso no sucede en el caso de las células cancerosas, que se disfrazan y atacan produciendo sustancias inmunosupresoras contra las que el cuerpo no reacciona.

Las técnicas inmunoterápicas no son nuevas (la revista Science les dedicó una portada en 2013 y las calificó como «el avance científico más importante del año»), pero es ahora cuando el camino ya es claramente esperanzador para luchar contra el cáncer. Por ejemplo, ya hay fármacos capaces de crear la llamada 'memoria inmunológica' y, por lo tanto, seguir haciendo que el cuerpo reaccione todo el tiempo necesario ante ciertos tipos de tumores, lo que aumenta la supervivencia del paciente. En todo caso, ciencia y paciencia deben ir unidas, ya que ni todos los tumores son tratables a medio-largo plazo con inmunoterapia, ni las técnicas funcionan igual en todos los pacientes que tienen tumores que sí son tratables mediante ellas.

Aportación española

«La inmunoterapia se ha utilizado durante décadas con respuestas muy buenas, pero escasas –explica el doctor Guillermo de Velasco, secretario científico de SEOM–.

Actualmente, se ha revolucionado con fármacos que actúan sobre puntos de control inmune y ya existen datos a largo plazo en melanoma metastásico, donde hasta un 20% de los pacientes están vivos a los 10 años. Los nuevos fármacos que inhiben los puntos de control inmune han sido aprobados por la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) en melanoma, cáncer de pulmón no microcítico, cáncer renal y vejiga. Además, han demostrado muy buena actividad en otros tumores como el linfoma de Hodgkin o el carcinoma de Merkel».

De Velasco también destaca la aportación española en este campo: «Aunque no se pueden enumerar todos los investigadores implicados, se puede destacar a algunos oncólogos como el doctor Luis Paz-Ares, por su contribución en el desarrollo y aprobación de Nivolumab en carcinoma de pulmón no microcítico (NEJM 2015). Además, los doctores J. Lopez-Martin y E. Calvo (senior) son investigadores del estudio en carcinoma microcítico de pulmón publicado en Lancet Oncol 2016. E Ignacio Melero es uno de los inmunólogos españoles que investigan el cáncer con mayor reconocimiento a nivel mundial».

Precisamente Melero, del CIMA de la Universidad de Navarra, coincide con su colega en que queda mucho trabajo por hacer: «Estamos ante unas técnicas con una eficacia sin precedentes frente a muchos tipos tumorales. No sabemos cuáles son los límites a la eficacia del tratamiento, ya que estamos en los primeros pasos del desarrollo de este nuevo armamentario terapéutico. De momento, solo se beneficia un porcentaje de los pacientes, pero nuestro objetivo es generalizarlo. También nos gustaría poder identificar antes del tratamiento a aquellos pacientes que se pueden
beneficiar mediante biomarcadores».

Datos para la esperanza

Pero para que el desarrollo de estas técnicas sea completo son necesarios más fondos. «Los investigadores españoles han participado en ensayos clínicos con un papel muy destacado en melanoma, cáncer de pulmón y cáncer de vejiga –explica Melero–. Algunos de los artículos más relevantes tienen entre sus autores principales a autores españoles. Además, nuestro país cuenta con un plantel de investigadores en inmunología tumoral con reconocimiento internacional, pero carecemos de industria farmacéutica que participe en el desarrollo de las nuevas inmunoterapias».

Día a día, los investigadores acotan los caminos del cáncer para engañar al sistema inmunológico y, por lo tanto, habilitarlo para controlar el tumor. Con datos esperanzadores, como que más del 50% de los pacientes con melanoma metastásico tratados con inmunoterapia no han empeorado dos años después del inicio del tratamiento, estas técnicas exigen un especial esfuerzo por parte de las instituciones para que este prodigio de la ciencia sea cada vez más accesible, eficaz, vital. Para acabar, en suma, con el cáncer.

MELANOMAS Y CÁNCERES RENALES Y DE VEJIGA SON LOS QUE MÁS SE BENEFICIAN

Los beneficios superan a los perjuicios

La FDA paralizó en julio un importante estudio de inmunoterapia en EE.UU. por el fallecimiento por reacciones tóxicas de tres pacientes en el Juno Therapeutics de Seattle. Es la cruz de una moneda repleta de esperanzadores avances en la lucha contra el cáncer. Porque estas terapias también tienen sus reacciones no deseadas: erupciones cutáneas, picor de piel, diarrea, inflamación del hígado, alteraciones hormonales… "Todo ensayo con un nuevo fármaco conlleva unos riesgos –explica el doctor Guillermo de Velasco– y este solo se administra, tras una rigurosa monitorización y si el potencial beneficio es mayor que el perjuicio. Pero la inmunoterapia ha logrado resultados increíbles en pacientes antes incurables".

150.000 nuevos casos de cáncer se dan cada año en España. Los tumores de colon y recto, seguidos de los de próstata, pulmón y mama, según la Sociedad Española de Oncología Médica lideran el ranking.

¿Qué técnicas ya hay en marcha?

VACUNAS Un antígeno (proteína o fragmento del patógeno o célula tumoral) propicia la respuesta inmunológica. Las vacunas pueden ser preventivas (para evitar que se produzca el tumor) o terapéuticas (para provocar una reacción inmune que ayude a luchar contra el cáncer). De las primeras, en España, las vacunas frente al virus del papiloma humano y la hepatitis B, pueden evitar tumores en el futuro; de las segundas, hasta ahora, solo existe una frente al cáncer de próstata y que únicamente está aprobada en los Estados Unidos.

TERAPIA CELULAR ADOPTIVA Aún está en fase experimental y es muy compleja: supone realizar una biopsia para extraer los linfocitos que luchan contra el tumor para cultivarlos y hacerlos crecer en número (o, incluso, modificarlos genéticamente) antes de volver a inocularlos en el paciente.

CITOQUINAS Estas pequeñas moléculas utilizan las células del sistema inmunológico para comunicarse entre ellas, y suponen una estimulación global del sistema inmunológico. Por el momento, su eficacia es muy moderada.

PROTEINAS DE CONTROL INMUNOLOGICO Son los fármacos más recientes, actúan en momentos claves de la regulación del sistema inmunológico y, por ello, permiten controlar la respuesta inmunológica e, incluso, activarla permanentemente. Fármacos como Ipilimumab, Nivolumab y Pembrolizumab han demostrado su utilidad ante los melanomas y los tumores de pulmón y renales.

ANTICUERPOS MONOCLONALES Son anticuerpos específicos de algún receptor de la célula tumoral o de algún factor que necesita para su crecimiento. Se suelen administrar por vía intravenosa y se pueden combinar con radiación o toxinas para aumentar su efecto. Su mecanismo de acción pasivo hace que no se llegue a considerar como un tratamiento de inmunoterapia.

OTRAS INMUNOTERAPIAS Son tratamientos difíciles de clasificar, como el bacilo de Calmette Guérin (BCG) para los cánceres superficiales de vejiga tras la resección quirúrgica: induce una reacción inmunológica global que ayuda a prevenir la recaída en los casos de carcinoma de vejiga con un elevado porcentaje de éxito.

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