Todos –o casi todos– sabemos que la causa principal del cáncer de piel es la exposición excesiva al sol. Sin embargo, una gran parte de la población sigue sin tomar las precauciones necesarias para prevenir esta enfermedad.


Las cifras lo demuestran una vez más: según los expertos que se reunieron el pasado abril en el XIII Congreso Mundial de Cáncer de Piel, celebrado en Madrid, en España se producen 50.000 nuevos casos de cáncer de piel cada año, y su frecuencia es tan alta que multiplica por cinco la de los tumores de mama o de próstata. Y en el resto del mundo, la situación no es muy distinta. 

Melanoma

El melanoma es uno de los tipos de tumores malos de piel predominantes. En nuestro país aumenta a un ritmo de 4.000 nuevos casos anuales.

Gracias a recientes estudios, se ha comprobado que este tipo de tumor abunda entre las mujeres que ahora tienen en torno a 55 años y que tomaron mucho el sol sin ningún tipo de precaución en los años 60 y 70. Pero hay esperanza, porque si un melanoma se diagnostica a tiempo –en su primera fase, antes de que esté extendido y afecte al organismo de manera agresiva–, se pueden curar. 

La piel tiene “memoria”

El daño que produce el sol en la piel es acumulativo. Es decir, las quemaduras que la piel ha soportado antes de los 20 años de edad dejan una peligrosa huella, un desagradable “recuerdo”: una mayor sensibilidad a las radiaciones ultravioleta del sol, que aumenta la predisposición de padecer un melanoma a partir de los 40 años.

Sobran pues, los argumentos para que estemos pendientes de prevenir del cáncer de piel durante toda la vida. Lo que no sobran son las razones para insistir en ello, porque, aunque los padres y abuelos suelen aplicar crema protectora con frecuencia a los niños, no lo practican tanto los adultos. 

Norma número 1: Ponte crema solar

Hay que aplicarse crema con índice de protección solar media hora antes de salir al aire libre, haga sol o esté nublado. Y repetir la operación cada dos horas, renovándola si nos metemos en el agua o sudamos mucho. Esta es la norma fundamental para estar bien protegidos ante la amenaza del cáncer de piel.

Ojo a los lunares, algunos son peligrosos

Hay que estar atento a cualquier cambio en los lunares de nuestra piel. Más información en www.aedv.es/euromelanoma.

A: Asimetría. Si un lunar es asimétrico puede ser un melanoma.

B: Borde. Todo lunar con bordes irregulares es sospechoso.

C: Color. En los melanomas, el color no es uniforme.

D: Diámetro. Un lunar que supera los 6 mm debe ser visto por el dermatólogo.

E: Evolución. Si el lunar cambia de forma, tamaño o color, también debe ser valorado.

Falsa protección: Es mejor no confiarse

La Academia Española de Dermatología y Venereología insiste en que la aplicación de crema con un índice de protección solar adecuado a nuestro tipo de piel es esencial para reducir al máximo el riesgo de padecer cáncer de piel. Por eso nos recuerda que no podemos caer en trampas como:

  • No ponernos crema al ir vestidos. Muchas camisetas de algodón de verano protegen menos que una crema solar de factor 15, y si están húmeda s o mojada s, aún menos.

  • Pensar que estar bajo la sombrilla o a la sombra de un árbol protege del sol. Como ocurre con la ropa, la protección solar que ofrece una sombrilla es escasa. Mayor es la que ofrece la sombra de los árboles, pero sólo si la arboleda es muy frondosa.

  • Usar sólo camiseta, sombrero y gafas de sol para pasear por la orilla del mar. No es suficiente para evitar quemarnos. Hay que ponerse crema al mismo tiempo, porque el agua actúa como un espejo, reflejando y aumentando la potencia de los rayos solares. La arena también refleja un 30% de las radiaciones. El césped, y más si está húmedo, también es un gran reflectante.

  • Bañarnos en el mar o en la piscina sin crema solar. Cuidado: las radiaciones solares penetran en el agua hasta un metro de profundidad, y nos podemos quemar igual.

Uno de cada tres cánceres diagnosticados en todo el mundo es un cáncer de piel.

 

 

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