Evita que esta sea una época traumática para tu cabello con estos consejos tan útiles y sencillos.


Los dermatólogos destacan que los tres meses posteriores al verano son en los que más consultas reciben relacionadas con la caída del cabello. Se encuentran con casos en los que la pérdida de pelo es espectacular y, sin embargo, no suele ser un problema grave, ya que, generalmente, se trata de un proceso reversible que se estabiliza de forma espontánea en unas semanas, aunque es inevitable que la persona afectada se alarme.

Ante estos casos, los especialistas explican que el cabello pasa por ciclos de crecimiento, de reposo y de caída. En verano se produce una alteración de estos ciclos debido al efecto del calor, a la acción de la radiación ultravioleta del sol y a la modificación del ritmo de producción hormonal, lo cual provoca que los cabellos crezcany se caigan de forma muy rápida, pareciendo que perdemos mucho más pelo de lo normal.

Con la vuelta a la rutina, el ciclo de vida del pelo se estabiliza, lo que en algunas personas puede tardar más que en otras. En el caso de se demore más de la cuenta, será necesario realizar diferentes pruebas para descartar una patología.

El sol también le afecta

Cada vez tenemos más conciencia de lo importante que es proteger nuestra piel del sol, pero, ¿nos acordamos del cuero cabelludo? Normalmente no, y este es uno de los factores que aceleran el debilitamiento del cabello y su pérdida precoz. Llevar la cabeza cubierta para salir al sol y ponerse crema solar en las zonas menos pobladas de cabello son hábitos sencillos, pero necesarios.

¿Lo lavo más?

Existe el falso mito de que no es bueno lavar el pelo muy a menudo porque se estropea, pero lo cierto es que muchas personas necesitan lavarlo todos los días, y otras, pocas veces a la semana; todo depende del tipo del cabello y de los hábitos que tengamos. Por ejemplo, el cabello fino se ensucia con más facilidad que el grueso, al igual que pelo el graso y el teñido. También se ensucia más si se usan productos fijadores (gomina, espuma, cera, laca...), que dejan residuos en la superficie del cabello y atraen el polvo y la suciedad.

Nadie mejor que nosotros mismos para saber cuándo nuestro cabello reclama un buen lavado. No se corre ningún riesgo si se hace dos días seguidos, pero es importante que siempre se use un champú de calidad que nutra e hidrate la fibra capilar, así como el cuero cabelludo. Si tienes dudas sobre qué champús utilizar porque tienes exceso de grasa, sequedad, picor o caspa, pregunta a un dermatólogo.

Durante el verano, hay que tener estos consejos aún más en cuenta porque los restos de crema solar, de sal y arena de la playa,  de cloro o de sudor ensucian constantemente el cabello, y pueden llegar a dañar la fibra capilar, sobre todo si esta se  encuentra previamente debilitada, y por ello puede ser necesarios lavados más frecuentes con productos específicos.

Para que tu cabello tenga un aspecto radiante en verano, nútrelo desde dentro con una buena alimentación. El huevo, la levadura de cerveza o el germen de trigo son buenos aliados.

Más aliados para mantener tu pelo a salvo

Además de los cuidados indicados, puedes reforzar tu cabello siguiendo una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, que aportan vitaminas y minerales, para nutrirlo e hidratarlo. 

También existen complementos alimenticios específicos, elaborados con aminoácidos, lecitina, cisteína y antioxidantes, que ofrecen muy buenos resultados.

Para no perder ni un pelo de más…

Aunque se tiene que asumir como algo normal, a nadie nos gusta que se nos caiga el pelo. Para evitarlo, en la medida de lo posible, intenta llevar a cabo estos cuidados:

  1. Lava el cabello con un champú muy suave de uso frecuente para eliminar el salitre, el cloro y la arena. Puedes escoger uno anticaída como medida de prevención. Hay que aplicarlo con un masaje, sin rascar el cuero cabelludo con las uñas, sino frotándolo con cuidado con las yemas de los dedos, insistiendo en las zonas más grasas (la frente, tras las orejas y la nuca).

  2. Aplícate un acondicionador una vez aclarado el champú, para evitar que el cabello se reseque con el lavado y facilitar el peinado sin que se rompa.

  3. Puedes utilizar una mascarilla nutritiva con aceites vegetales y queratina, y dejarla actuar varios minutos, para que penetre bien en la fibra capilar e hidrate el cabello en profundidad. En verano, úsala dos días a la semana o más.

  4. Haz el último aclarado con agua fría, para prevenir que se abran las puntas.

  5. Rocíate la cabeza con un spray protector con filtro solar cuando vayas a estar mucho tiempo al aire libre. Es recomendable especialmente si se tiene el cabello teñido. Se debe repetir la aplicación con frecuencia.

  6. Aclárate el pelo con agua dulce después de bañarte en la piscina o en el mar.

  7. Deja secar el cabello antes de cubrirlo con un sombrero o gorra, para que la humedad no le perjudique. Sécalo también antes de ponerte al sol, porque mojado es cuando más le afecta la radiación ultravioleta.

 

 

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