No hay que tener reparo a usar un elemento de ayuda tan útil como el bastón para caminar sin miedo. Si lo pruebas, lo usarás siempre. Que tengamos dificultades para caminar o para estar de pie no tiene por qué limitar nuestra vida.


Gracias a un bastón, muchas personas mayores con algún grado de discapacidad, artrosis o que se están recuperando de una operación o lesión pueden moverse con independencia, con más estabilidad y sin riesgo de sufrir aparatosas caídas.

El bastón permite caminar con soltura cuando no se tiene fuerza suficiente en uno de los dos lados del cuerpo, a tener más estabilidad, más equilibrio, y también ayuda a disminuir el dolor y el cansancio al caminar, ya que reduce el peso que soportan las piernas, en especial sus articulaciones.

Para que el bastón se convierta en un verdadero aliado, debemos seguir los consejos por los especialistas en cuanto a su elección y forma de utilización.

Elige tu bastón 

  1. Bastón clásico (unipodal): Es el que más se utiliza. Puede ser:

    1. Estándar. De madera o metal, con mango curvo en forma de gancho. Es preferible que la empuñadura sea rugosa, para que no se deslice de las manos.

    2. Con mango recto o en “T”. Los hay de madera, de plástico o de metal. Este bastón se recomienda cuando no se tiene fuerza en la mano y/o en el brazo.
      El extremo del bastón suele tener una tapa de caucho antideslizante para evitar resbalones. La gran mayoría son regulables en longitud para adaptarse a la altura del usuario. 

  2. Bastón multipodal: Tiene una base amplia, es ligero y consta de tres o cuatro patas cortas en las que se apoya para dar más estabilidad, permitiendo al usuario permanecer en posición vertical cuando está de pie sin caminar. Se indica a personas con dificultad para mantener el equilibrio.

Aprende a usarlo 

Este tipo de ayudas para caminar sólo han de utilizarse si los prescribe un médico especialista (traumatólogo, geriatra o médico rehabilitador), tras haber realizado una completa valoración.

Aunque su uso parece sencillo, es importante aprender a manejar el bastón con la ayuda de un profesional, generalmente un fisioterapeuta. Hay que lograr una buena coordinación corporal, pero no supone dificultad.

Los primeros días hay que tener precaución especial, puesto que el uso inadecuado del bastón puede producir lesiones musculares si se apoya de manera incorrecta de la carga del peso corporal sobre las extremidades, tanto el brazo como las piernas. 

No olvidemos que el bastón está relacionado con un elevado número de caídas en mayores de 65 años. 

¡Anímate a utilizarlo! caminarás con más seguridad y evitarás caerte.

 

 

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