Infecciones urinarias: Más que incómodas

Dan la cara en forma de molestias al orinar y, aunque pueden parecer inofensivas, si no las tratamos a tiempo y de la manera correcta, llegan a afectar al riñón. Ignorarlas es peligroso,  pero también lo es tomar medidas por tu cuenta.

Los cambios hormonales que se suceden en la vida de la mujer, los malos hábitos higiénicos o la libertad que nos tomamos para tratarnos por nuestra cuenta cuando ya han aparecido son algunos de los motivos que más a menudo terminan causando y agravando las infecciones del tracto urinario, que son especialmente frecuentes en verano, porque en esta época es cuando se dan condiciones ideales para su aparición: humedad, calor, sudor... 

El 37% de las mujeres sufre al menos una infección urinaria en su vida, y el 12% de ellas las sufre de manera recurrente, teniendo más de dos episodios al año. La bacteria Escherichia coli (E. coli), que vive habitualmente en el ano, es la causante de la mayoría de las infecciones urinarias no complicadas (80%).

 

¿Soluciones? nunca por tu cuenta

Lo primero que debes saber es que, para hacer desaparecer la infección, es fundamental conocer qué microorganismo la está causando. Tomar antibióticos por tu cuenta, aunque en ocasiones anteriores te hayan ido bien, puede agravar el problema y favorecer la resistencia de los gérmenes.

Cuando una infección se repite en un intervalo corto de tiempo, es muy importante distinguir entre: 

Recidiva: La infección vuelve a ser causada por el mismo agente patógeno que ha provocado la infección previa. 

Reinfección: Ya no es el mismo microorganismo el culpable y, por lo tanto, tratar a este nuevo germen como se hizo en la ocasión anterior sería un error. Es lo que sucede en el 80% de los casos. 

Tras realizarte un cultivo de orina, si el resultado es positivo, debe ser un médico de Atención Primaria o un urólogo quien decida cuál es el tratamiento específico que debes seguir.

 

Más frecuentes en la mujer

Por cada hombre en edad fértil que sufre los incómodos síntomas de estas infecciones hay veinte mujeres en la misma situación. Aunque los gérmenes pueden afectar por igual a ambos sexos, las peculiaridades anatómicas entre uno y otro son las que marcan la diferencia: en la mujer, la distancia entre la zona anal, en la que vive la E. Coli, y la abertura de la uretra es menor y, a su vez, el camino que recorre la bacteria en su recorrido hasta alcanzar la vejiga también es más corto, ya que la uretra femenina es menos larga. 

Los embarazos y la menopausia son momentos en la vida de las mujeres en que se dan condiciones que favorecen más aún la aparición de infecciones de orina, motivados sobre todo por los cambios hormonales.

 

Dos tipos de infecciones

■ En las de tipo bajo, los gérmenes entran en la uretra y alcanzan la vejiga. Es el caso de las cistitis, que suelen responder bien al tratamiento. 

■ Las de tipo alto son más complicadas, porque los gérmenes han avanzado hasta alcanzar los riñones. El dolor en la región lumbar, la fiebre o los escalofríos son algunas de sus manifestaciones. Es el caso de las pielonefritis.

 

Ve al médico

Algunas veces, las infecciones urinarias pasan inadvertidas hasta que comienzan a producir complicaciones, pero lo normal es que provoquen molestias desde los primeros momentos (dolor, picor o escozor al orinar, necesidad urgente de ir al baño, presión en la pelvis, sangre en la orina, malestar general…). Ante estas molestias, por insignificantes que nos parezcan (puesto que nunca son “normales”), hay que consultar al médico de familia o al urólogo de manera inmediata para, mediante el tratamiento adecuado, estar a tiempo de frenar y curar la infección.

 

¿Qué hacer para evitarlas?

✔ Bebe abundante agua para facilitar la eliminación con la orina de posibles gérmenes alojados en el tracto urinario.

✔ En cuanto a la higiene, para no acabar con la flora beneficiosa que protege esta zona de manera natural, es suficiente un lavado diario con jabón o gel neutro. Para limpiar la zona anal, hazlo hacia atrás, para no arrastrar los gérmenes hasta la uretra.

✔ No dejes la zona urogenital húmeda excesivo tiempo (cámbiate el bañador cuando salgas del agua) y sécala adecuadamente.

✔ Toma alimentos que te ayudan a reforzar las defensas, como zumo de arándano rojo o yogur.

 

Cuando las piscinas abren y las playas se llenan de sombrillas, los gérmenes hacen de las suyas. ¡No se lo pongas fácil!

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