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El ombligo: Mucho más que una “fábrica de pelusas”

Quien se cree el "ombligo del mundo" se las da de importante, y no está falto de razón. Porque este pequeño orificio tiene su particular protagonismo.

¿Qué es y cuál es su función?

El ombligo marca el punto en el que el cordón umbilical nos unía con el útero de nuestra madre. Es solo una cicatriz, por lo que, después de que nacemos, no tiene ninguna función en el organismo. No obstante, tiene una gran importancia por que es la vía de acceso al interior del cuerpo en la realización de cirugía por laparoscopia, una técnica quirúrgica mínimamente invasiva que permite intervenir en la zona del abdomen. Al introducirse el instrumental quirúrgico a través del ombligo, a través de una incisión de entre 0,5 y 1,5 cm, la cicatricación del mismo es mucho más rápida, menos dolorosa y con menor riesgo de infección y de lesión de la musculatura abdominal que con la cirugía abierta. Este tipo de procedimiento se emplea, por ejemplo, para eliminar cálculos, extirpar el apéndice o acabar con ciertos tumores.

Problemas que le afectan

  • Hernia umbilical: Protuberancia que aparece en revestimiento abdominal en la zona del ombligo. Una parte de los intestinos empuja a través de un punto débil en la pared abdominal, dando lugar a un bulto.

    En los bebés, estas hernias se suelen deber a que la pared del abdomen no se ha cerrado por completo después de ser seccionado el cordón umbilical.

    La mayoría de las hernias umbilicales mejoran sin tratamiento. Se intervienen quirúrgicamente si permanecen después de que el niño haya cumplido tres o cuatro años.

    En adultos, la aparición de una hernia umbilical se asocia en numerosos casos a la obesidad, por la progresiva debilidad de la pared abdominal que esta suele producir. El bulto puede ser más notorio al levantar peso o toser. La piel puede enrojecerse o y estar sensible al tacto. En caso necesario, se resuelven con cirugía.

  • Riesgo de infección en el bebé: El ombligo puede infectarse si los vasos sanguíneos del recién nacido están expuestos a gérmenes. Son signos de infección el olor desagradable, enrojecimiento, hinchazón y la aparición de secreciones purulentas en el ombligo. Para prevenirlo, hay que mantener el cordón umbilical limpio y seco, enrollándolo con una gasa limpia todos los días o cada vez que se ensucie, y evitar se contamine con orina o heces. En la actualidad se recomienda la limpieza del ombligo solo con agua y jabón hasta que cicatrice completamente.

  • Fobia a los ombligos. Sí, por más raro que te parezca, este tipo de fobia existe. Se llama omfalofobia. Las personas que la padecen sienten miedo y sensación de repugnancia cuando observan el ombligo de una persona, y no digamos si tienen que tocarlo. Lo cierto es que no sabemos si también les produce esa sensación su propio ombligo...

  • Un amuleto protector. En diferentes culturas, como diversas tribus indias norteamericanas y australianas, se realizaba el corte del cordón umbilical a unos tres dedos del ombligo y se guardaba el resto en una bolsita de cuero que primero se introducía en la cuna del bebé y que más tarde llevaba el hijo colgada a la espalda para que le protegiera de las enfermedades a lo largo de su vida.

¿Hundido, plano o respingón?

La forma y tamaño de nuestro ombligo la determina nuestra musculatura abdominal, cuya constitución puede variar mucho de una persona a otra. No tiene nada que ver con el modo en que nos cortaron o nos colocaron la pinza en el cordón umbilical, ni tampoco depende de nuestra “herencia” genética. ¡El ombligo es algo muy personal!

¡Un nido de bacterias!

Tu ombligo es un orificio "sin salida" en el que se acumulan no solo pelusas generadas por las fibras que desprende la ropa, sino también células muertas, polvo, suciedad y, cómo no, miles de bacterias y hongos, ¡más de dos mil tipos diferentes!

Por eso, cuando te duches, nunca olvides enjabonar, enjuagar y secar bien tu ombligo para prevenir los problemas en la piel que puedan originar estos indeseables microbios.

Los piercings que llevan muchas jóvenes pueden producir reacciones alérgicas e infecciones en el ombligo. Se deben usar solo de acero quirúrgico de alta calidad y con poco níquel

¡Recupera su forma!

El ombligo de las embarazadas puede volverse prácticamente plano en los últimos meses de gestación.

Lo normal es que recupere su forma original después del parto. En caso de notar cualquier anomalía, hay que consultar al médico.

Los niños siempre sienten curiosidad por saber por qué tienen ese "agujerito en la tripa".

 

 

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