Asma Bronquial

imprimir
 
 

El asma bronquial es un trastorno caracterizado por la disminución en el calibre de los bronquios de forma transitoria y reversible, dificultando el paso del aire a través de los mismos. La disminución de calibre se debe a la contracción de las fibras musculares presentes en la pared de los bronquios, existiendo además cierto grado de inflamación de la mucosa (capa que los recubre por dentro). Este fenómeno se denomina broncoespasmo y suele estar desencadenado por algún factor precipitante.

En general se clasifica como asma extrínseco (habitualmente desencadenado por reacciones alérgicas a distintos agentes como pólenes, animales, ácaros del polvo, medicamentos, alimentos, etc.) o asma intrínseco (sin mecanismo alérgico). Otros desencadenantes son las infecciones respiratorias, la inhalación de gases o humos irritantes e incluso el ejercicio.
 

 SÍNTOMAS

Durante las crisis de broncoespasmo las principales manifestaciones son la dificultad respiratoria (sensación de que no entra bien el aire) y la existencia de ruidos silbantes con la respiración (“pitos”). Esto hace al que lo sufre respirar más deprisa y con más trabajo, pudiendo provocar a su vez sensación de hormigueo en manos, labios, etc. e incluso en ocasiones llegar a hacer perder el conocimiento.

En algunos casos estos síntomas no son tan llamativos y puede existir tan sólo tos de predominio nocturno que a veces se acompaña de la expectoración de un material mucoso. Cuando el broncoespasmo es muy acusado puede aparecer una coloración azulada principalmente en extremidades y labios.
 

 DIAGNÓSTICO

Los síntomas típicos hacen ya sospechar el problema. La prueba que habitualmente confirma el trastorno es la espirometría, que consiste en medir, entre otros parámetros la capacidad pulmonar y el grado de obstrucción de los bronquios a partir del flujo de aire inspirado y espirado mientras se mantiene la boca conectada a un aparato a través de una serie de tubos y conducciones.

Además, si se trata de un asma extrínseco, conviene realizar un estudio de alergias para detectar las sustancias que pueden desencadenar las crisis.
 

 TRATAMIENTO

Se utilizan distintos fármacos con efecto broncodilatador (aumentan el calibre de los bronquios), habitualmente inhalados o bien nebulizados mediante aerosoles. También se emplean distintos tipos de corticoides, ya sea inhalados o por vía oral. La medicación se puede utilizar de forma continua o sólo cuando aparecen crisis.

En casos más graves puede requerir ingreso hospitalario e incluso ingreso en una unidad de cuidados intensivos.

Conviene además tratar de evitar la exposición a aquellos agentes o sustancias a los que se ha confirmado que existe alergia.

 


La información contenida en este texto es meramente informativa, ante cualquier duda, consulte con su médico de cabecera.

 

imprimir

<< volver

Club gente saludable   Certificación de Web de Interés Sanitario de PortalesMedicos.com
Compruébelo aquí
  SSL Certificate
SSL Certificate