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Masajes para la salud del cuello
La movilización de la espina dorsal mediante masaje es el mejor remedio y el más barato para tratar los dolores de cuello.

Según un estudio de diversos centros holandeses, entre ellos la Universidad Erasmus y el Centro Médico de la Universidad de VU, éste es el sistema que reduce de manera más efectiva el dolor muscular de cuello a corto plazo.

El largo tiempo dedicado a trabajar frente a una computadora es uno de los muchos factores que explican el aumento de los dolores de cuello.

Frente a la fisioterapia (mayormente ejercicio), la medicación y consejos a cargo de un médico generalista, el masaje es la mejor terapia y la más barata, ya que cuesta la tercera parte de las opciones mencionadas.

Este estudio es sumamente relevante para los empleadores y los seguros médicos.

Solamente en Estados Unidos se pierden anualmente 50 millones de días de trabajo y 3.000 millones de dólares debido a dolores de los trabajadores, según un estudio de la firma Harris Associated.

En términos generales, casi la mitad de los trabajadores faltan al trabajo algún día al año debido a dolores, siendo los más comunes los de cabeza, dolores menstruales, dolores de espalda, musculares y dolores de cuello.

Concretamente, casi 20 millones de trabajadores estadounidenses faltan a su trabajo algún día al año debido a los dolores de cuello.

Comparando los tres métodos de tratamiento para el dolor de cuello durante un periodo de siete semanas, un 68 por ciento de los pacientes que recibieron terapia manual se había recuperado frente a un 51 por ciento de los que se trataron con fisioterapia y un 36 por ciento tratados por el doctor generalista.

Después de 26 semanas, el método de terapia manual seguía siendo el mejor. Pasadas 52 semanas, los pacientes de los tres grupos habían experimentado igual mejoría.

Algunos estudios anteriores indicaban que mantenerse activo en caso de dolores musculares es mejor que solamente seguir terapias pasivas como masajes, aplicación de calor o terapia de tracción y estiramiento.

Si se combinan los resultados anteriores con los nuevos de este estudio, la conclusión es que lo mejor para los dolores de cuello y de espalda en general es una mezcla de terapia manual y el mantenimiento de la adecuada actividad física encaminada a fortalecer los músculos afectados para que los dolores no se repitan en el futuro.

Debido a su flexibilidad y al ser el soporte de la cabeza, el cuello es una de las partes del cuerpo más propensa a dañarse o sufrir molestias relevantes.

Es importante visitar a un especialista cuando el dolor de cuello sea continuo, agudo y persistente.

Lo mismo hay que hacer cuando el dolor se extiende hacia brazos o piernas y, sobre todo, si está acompañado de dolores de cabeza y fatiga.

El especialista determinará la causa del dolor y cuál es el mejor sistema de tratamiento ya que lo más importante es concretar la razón por la que duele el cuello.

Muchas veces son dolores musculares debido al estrés, pero pueden haber muy diversas causas -comenzando por accidentes e incluso tumores en raras ocasiones- que exigen distintos tratamientos.

Algunos de ellos serán a corto plazo para dolores menores pero otros exigen un tratamiento de rehabilitación más extendida, complementada por un programa de ejercicios preventivos y de mantenimiento.


Ejercicios de cuello


Si su cuello está afectado por la artritis, es natural desarrollar una mala postura debido al dolor. Este ejercicio le ayudará a mejorar su postura al fortalecer los músculos que sostienen el cuello.

Ejercicio 1

Recuéstese con un cojín debajo de la cabeza. Empuje con la cabeza hacia abajo, sobre el cojín, con la mandíbula ligeramente metida. Es útil imaginar que un fuerte peso le empuja sobre cara y cuello para mantener todo derecho. Al mismo tiempo, empuje sus brazos hacia abajo con los codos planos y los antebrazos verticales. Empuje sus omoplatos, el uno hacia el otro. Cuente lentamente hasta 5. Repita 10 veces el ejercicio.

Ejercicio 2
Incline su cabeza suavemente hacia la izquierda, llevando su oreja izquierda hacia el hombro izquierdo. Cuando su cuello se ponga tieso, empuje un poco más y cuente lentamente hasta 3. Lentamente vuelva su cabeza al centro. Después repita el ejercicio inclinando la cabeza hacia la derecha. Recuerde mantener los hombros derechos durante este ejercicio. Repita la secuencia de izquierda y de derecha 10 veces cada una.



Ejercicio 3
Meta la mandíbula. Gire el cuello lentamente, moviendo la mandíbula hacia su hombro izquierdo, como si tratara de ver por encima del hombro. Cuando se sienta rígido, empuje lentamente un poco más. Cuente lentamente hasta 3. Regrese suavemente el cuello al centro. Recuerde mantener los hombros derechos durante este ejercicio. Después repita el ejercicio girando su cabeza hacia la derecha. Repita la secuencia de izquierda y de derecha 10 veces.


Por un cuello sano

El dolor de espalda o cuello no siempre es debido a alguna enfermedad. Hay un alto porcentaje de origen psicosomático debido al estrés, la ansiedad o problemas no resueltos, que nos producen tensión muscular. Estos son otros motivos que pueden originar el dolor de cuello.
Almohadas demasiado voluminosas o demasiado delgadas.
Posturas largamente mantenidas, como sentarse frente a un ordenador, máquina de coser, etc.
Algún deporte o actividad física, sin antes haber tonificado adecuadamente los músculos con antelación, o bien ejecutarlo erróneamente.
La artrosis en su proceso natural.
Traumas ocasionados por un accidente.


Ejercicios de relajación y tonificación muscular
Antes de empezar tienes que tener en cuenta que si hablamos de salud, significa que lo mejor de todo es hacer los ejercicios que se proponen al aire libre, o con una ventana abierta. También se recomienda poner alguna música suave, que ayude a realizar los movimientos.

Para cualquier ejercicio físico que se practique, la respiración es fundamental. Al inspirar hazlo por la nariz, llena plenamente los pulmones y suelta el aire por la boca. Cualquier ejercicio que requiera un mayor esfuerzo tienes que ayudarte inhalando para darle oxígeno a los músculos y evitar dolores innecesarios.

Tiéndete boca arriba en el suelo, dobla las rodillas y pon los pies en el suelo, respira lenta y profundamente un par de veces tal como se explicó más arriba. Vuelve a inspirar y al sacar el aire aplanarás la parte trasera del cuello contra el suelo y seguirás sintiendo como el resto de la columna también se va aplanando, pasando por la cintura hasta llegar al cóxix (última vértebra). Mantén la posición unos segundos y repite todo el procedimiento algunas veces, siempre con mucha calma.

Estando tendida y en la misma posición que el ejercicio anterior, hacer círculos giratorios con la cabeza, sin levantar los hombros del suelo, hacia la derecha e izquierda, la espalda estará totalmente relajada.

Con la parte posterior de la cabeza en el suelo, gira la barbilla hacia el hombro (mientras sigues descanso la cabeza en el suelo). Mueve la barbilla sólo lo que sea necesario para conseguir un estiramiento fácil en el lado del cuello.

De pie, o sentada, girar la cabeza lo máximo posible (sin forzar) hacia un lado, hacia el otro como si miraras sobre tus hombros. Pon tu índice unos centímetros delante de tu nariz e intenta tocar tu dedo y luego hacia atrás. Después lleva tu oreja hacia un hombro y hacia el otro (sin levantar los hombros), deja caer el mentón hacia delante y luego atrás (muy poco, sin forzar). Da un círculo completo hacia un lado y hacia el otro, empezando por mirar sobre el hombro, deja caer la barbilla, tu oreja va al hombro y sigues hacia atrás, sin dejar caer la cabeza. Repítelo todo un par de veces.

De pie: posa tus manos sobre la nuca, empujarás hacia tus manos mientras que éstas oponen resistencia. Mantenlo unos segundos. Eleva la barbilla.

Sentado o de pie: inspira mientras contraes el cuello y subes los hombros, al soltar el aire relajas los hombros y el cuello. Repítelo un par de veces.

De pie con las piernas abiertas para tener soporte o sentada. Al soltar el aire, con mucho cuidado, irás bajando para relajar toda la columna, primero la cabeza luego las cervicales, las dorsales y las lumbares hasta llegar abajo. No se debe forzar, si se llega al suelo maravilloso, en caso contrario hasta donde se pueda, el ejercicio es igual de efectivo. Sube de la misma forma, suavemente y empezando por las lumbares, dorsales hasta las cervicales.


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