Tengo cáncer.¿Y ahora qué?

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Cuando una persona es diagnosticada de cáncer, tanto el propio paciente como cada uno de los miembros de la familia pueden reaccionar de forma diferente.

El diagnóstico, la aceptación de este, el tratamiento y los efectos secundarios son posibles causas de una nueva adaptación tanto para el paciente como para quienes le rodena.

A partir del momento en que se conoce el diagnóstico, se producen unos cambios en la vida del paciente y su familia, ponen un interrogante sobre la continuidad de las rutinas y hábitos diarios durante algún tiempo. Todo esto puede conllevar desde una mayor dependencia a la hora de tomar decisiones cotidianas, hasta un distanciamiento en las relaciones sociales.

Es necesario hacer hincapié en los efectos potencialmente negativos que, en el ámbito psicológico, produce este diagnostico en el paciente y su entorno, sobre todo aquellos que se centran en las relaciones interpersonales, familiares, laborales, etc. Toda esta acumulación de estrés puede ser causa más que suficiente para provocar reacciones  y síntomas que se comentaran más adelante.

El alcance psicológico  que tiene el cáncer sobre el paciente, la familia y conocidos está altamente influido por el miedo que nuestra sociedad proyecta en dicha enfermedad. No tenemos que olvidar que cada individuo es único y por, tanto, intentar dar una explicación a cada una de las preguntas que podemos formular ante esta situación es prácticamente imposible: No existe una formula universa.

El objetivo principal de este capítulo es ofrecer al paciente y a la familia una información que les permita conocer los posibles cambio emocionales que se producen en ambas partes durante el proceso de la enfermedad y ayudarles a afrontar mejor las dificultades que la nueva situación conlleva.

ESCUCHAR, PREGUNTAR Y ENTENDER

Aunque no todas las personas reaccionan igual ante el diagnóstico, es normal que aparezcan sentimientos como negación, rabia, miedo, aislamiento, ansiedad y, en algunos casos, episodios de dificultad para conciliar el sueño, inapetencia y miedo a lo que deparará el futuro.

Una buena recomendación es apuntar en un papel todas las preguntas cuyas respuestas se desea conocer; el médico agradece tener un paciente interesado y colaborador. Si la terminología médica es difícil de comprender, hay que pedir al medico que la explique de una forma inteligible.

Es habitual que, estando un paciente ante un medico que le acaba de anunciar el diagnostico, la preocupación o la sorpresa produzcan emociones tan negativas que el paciente se olvide de las explicaciones que le profesional le ha dado. Si esto ocurriera, no hay que dudar en ponerse de nuevo en contacto con el medico y, si es necesario, acudir con un familiar o persona de confianza.

Siempre ayuda al paciente entender las explicaciones sobre su enfermedad. Ello le permite participar y colaborar más activamente y con mayor seguridad en el tratamiento. No hay que tener miedo no vergüenza a la hora de realizar cuantas preguntas se quieran y tantas veces como se desee.

REACCIONES Y POSIBLES SÍNTOMAS ANTE EL DIAGNÓSTICO

El momento del diagnostico es una etapa de incertidumbre que cera sufrimiento emocional en el individuo porque ocasiona una verdadera interrupción de la vida cotidiana. Es posible que el paciente se sienta bloqueado, incapaz de tomar decisiones y que la aparición  dela angustia y ansiedad repercutan en su funcionamiento normal.

En las ultimas décadas, han sido numerosas la investigaciones que se ha llevado a cabo con el objetivo de analizar los factores psicológicos implicados en el proceso de esta enfermedad. Estos factores psicológicos incluyen desde diferentes formas de actuar hasta una variedad de reacciones y síntomas que pueden aparecer:

  • MIEDO  

Suele aparecer miedo a la propia enfermedad, a la nueva situación familiar, a la incógnita del futuro, es decir a lo desconocido y a la muerte.

Por lo que respecta al miedo a la muerte, debemos pensar que en nuestra sociedad muchas personas creen que la palabra cáncer  es sinónimo de muerte, al igual que años atrás lo era la tuberculosis. Tenemos que recordar que existen muchos tipos de cáncer y que cada caso es distinto y, por supuesto, no olvidar que se curarán más de la mitad de las personas que hoy en día lo desarrollan. A continuación se muestran algunos consejos.

    • Comparta sus miedos con el médico o equipo interdisciplinario.
    • Cuanta más información obtenga de su enfermedad y  diagnostico menos miedo tendrá y afrontara mejor su tratamiento.
    • Recuerde que la mejor fuente de información la obtendrá de su médico y equipo.
  • NEGACIÓN

La negación es un mecanismo de defensa que emerge como consecuencia del miedo, expresado por un deseo de no querer saber nada acerca de la enfermedad y de no querer hablar de ella. No sólo es el paciente el que  puede expresar esta negación hacia la realidad, también ocurre que la familia o los amigos niegan la enfermedad de un ser  querido, quitándole importancia a los síntomas y emociones que presenta el enfermo o evitando hablar del tema.

Es bueno que el paciente a quien moleste o incomode esta reacción de quienes le rodean y no se sienta comprendido, intente trasmitir sus sentimientos.

    • Comunique su deseo de hablar honestamente.
    • No tenga miedo de enfrentarlos a la realidad.
    • No olvide que con más comunicación mejora la relación.
       
  • RABIA

 

Una vez aceptado el diagnostico, el paciente puede preguntarse: ¿por qué yo?. Es posible que la rabia y el enfado recaigan sobre las personas más cercanas ( incluido médicos y enfermeras) y más queridas por el paciente. Es importante que el familiar o la persona más cercana no se tome esta ración como un ataque personal, sino como una reacción ante el diagnostico.

    • Cuando esté más tranquilo, explique lo que siente.
    • Si le supone un gran esfuerzo hablar de su enfermedad o de sus sentimientos con su familia u otras personas de confianza, acuda a un profesional para que le ayude y oriente.
  • SENTIMIENTOS DE CULPABILIDAD

Una de las preguntas que frecuentemente se hacen los pacientes es: “¿ qué he hecho yo?”. En muchos casos, la persona analiza y crea sus propias ideas sobre la causa que origino su enfermedad: desde pensar que fueron ellos mismos los causantes, hasta creer que es un castigo por algo que hicieron o dejaron de hacer en el pasado. El cáncer no es ningún castigo.

    • Si el paciente se siente culpable de haber desarrollado esta enfermedad, el proceso de enfrentarse a ella será mucho más difícil.
  • ANSIEDAD

La ansiedad es una ración normal que experimenta el paciente ante el diagnóstico y durante el proceso del tratamiento. Puede aumentar la sensación de dolor, causar vómitos y nauseas, alterar el ritmo del sueño y, por tanto, interferir con la calidad de vida del paciente y de su familia.

    • Intente realizar ejercicios de relajación, escuchar música, llevar a cabo actividades placenteras, comunicarse con amigos y familiares, etc.

No todas las personas diagnosticadas de cáncer presentan el mismo grado de ansiedad, y la mayoría puede hacerla disminuir si tienen una información adecuada de su enfermedad y del tratamiento que recibe.

  • AISLAMIENTO

Los pacientes pueden sentir que los amigos, conocidos o familiares se alejan de él al conocer  el diagnostico. Otras veces es el paciente quien se encierra en sí mismo y evita  por todos los medios la comunicación con los demás. Para la familia y amigos, esto el último puede ser una situación también difícil y dura, ya que no entienden la causa  de este aislamiento que les impide poder compartir estos momentos difíciles con el paciente.

    • El paciente puede suavizar la situación trasmitiendo a quienes le rodean su deseo de hablar del tema en otro momento.
  • DEPENDENCIA

Algunos adultos pueden delegar todas las responsabilidades en las personas más cercanas, dejando entrever que no pueden afrontar los problemas por sí solos. Es conveniente que la familia se muestre firme y que el paciente siga asumiendo algunas de las responsabilidades anteriores. Los pacientes necesitan ayuda, amor y comprensión. No necesitan compasión ni sentirse inútiles.

  • DEPRESIÓN FRENTE A TRISTEZA

Es normal que pacientes y familiares se encuentren tristes ante este diagnóstico.  Sin embargo, hay que diferenciarlo de los episodios depresivos. Esta tristeza surge por los numerosos cambios en los hábitos diarios que tiene lugar durante el proceso de la enfermedad, así como por la incertidumbre del futuro.

La depresión no afecta a todos los pacientes diagnosticados de cáncer y, por lo tanto, el hecho de que un paciente se encuentre apenado o triste no necesariamente significa que padezca una depresión mayor.

Es un hecho normal, que después de escuchar el diagnóstico ( o también periódicamente, durante el tratamiento), el paciente experimente desazón o incluso desesperación al no sentirse con la salud que antes disfrutaba. Los pacientes pueden presentar dificultad para conciliar el sueño, perdida de apetito, ansiedad y miedo ante la incertidumbre del futuro. Estos síntomas y miedos suelen disminuir a medida que la persona acepta el diagnóstico.

  • ADAPTACIÓN AL DIAGNÓSTICO

Es bueno que los pacientes recuerden que, aparte de la curación  el objetivo es que gocen de la mejor calidad de vida posible, Un estado emocional estable ayuda a mejorar la calidad de vida y a colaborar de forma activa con el tratamiento. Signos de que existe una buena adaptación al diagnóstico:

    • Capacidad de mantenerse activo en las tareas diarias y en el trabajo.
    • Capacidad de continuar ejerciendo como padres, cónyuges y trabajadores.

Todas la emociones comentadas anteriormente son reacciones comunes y normales cuando toca enfrentarse a una situación difícil, por lo que es aconsejable que los pacientes expresen con libertad estos sentimientos con las personas con las que se sienten cómodos, Ello les ayudara a sentirse mejor y facilitará que sus más allegados puedan ayudarles y serles útiles.

Si el paciente o algún familiar experimenta síntomas como intenso sentimiento de desesperación, tristeza excesiva, perdida de interés en la mayoría de las actividades que desempeñaba habitualmente, aislamiento social, alteraciones en el ritmo del sueño y en los hábitos alimentarios, irritabilidad, falta de deseo sexual, abuso de drogas/ alcohol o sentimientos de culpa, es probable que necesite ayuda, y no debe dudar en consultarlo con el médico. El apoyo psicológico ofrecido por un profesional siempre mejora la calidad de vida durante el tratamiento. Signos de alarma:

    • Desesperanza.
    • Tristeza excesiva.
    • Pérdida de interés por las actividades habituales.
    • Alteraciones del sueño.
    • Irritabilidad.
    • Falta de interés sexual.
    • Abuso de drogas/ alcohol
    • Sentimientos de culpa. 
  • COMUNICACIÓN

El tiempo que cada persona necesita para asimilar el diagnóstico es variable. Quienes rodean al paciente pueden pensar que es demasiado mayor, demasiado joven o demasiado frágil emocionalmente para comunicarle el deagnóstico. Pero lo cierto es que las personas somos tremendamente resistentes ante estas situaciones. Es bueno compartir el diagnóstico cuando se está seguro y preparado para ello.

    • CON LA FAMILIA Y AMIGOS
      • Comparta sus sentimientos con otras personas.
      • No intente llevar solo y en silencio su enfermedad.
      • Una vez que se familia o amigos se percaten de que usted es capaz de hablar sobre su enfermedad, podrán ayudarle mejor.
      • Compartiendo sus sentimientos encontrará más fácil la toma de decisiones y se sentirá mejor.
      • Familiares y amigos se sentirán útiles y satisfechos de poder ofrecer su ayuda y amor.
      • Familiares y amigos también están preocupados, necesitan comunicarse y sentirse útiles.
    • CON LOS NIÑOS
      • Comuníquese con los niños. El sentimiento que pueden tener de que se les está ocultando un problema crea en su imaginación una situación errónea e incluso mucho más problemática de lo que pudiera ser realmente.
        El objetivo es que el niño pregunte y pueda expresar sus sentimientos.
      • Si el paciento no se ve con ánimo de comunicarse con ellos, lo puede hacer un familiar o persona muy cercana a ellos.
      • Recuerde que tener en cuanta la edad de sus hijos es importante para comunicarse con ellos.
      • Ofrézcale al niño la información poco a poco, no de golpe.
      • Aprenda a contestar “no lo sé” a preguntas que usted no sabe responder.
      • Exprésele lo que quiere.
      • No prometa aquello que no vaya a cumplir.
    • ¿CÓMO HACERLO?
      1. Explicarles que el cáncer no es contagioso.
      2. No mentirles.
      3. Hablar honestamente lo antes posible después del diagnóstico.
      4. Animarles a hacer preguntas.
      5. No ofrecer explicaciones largas ni complicadas.
      6. Prepararlos para los cambios físicos del paciente.
      7. Asegurarles que no son culpables de la enfermedad del familiar.
  • RECUERDE
     
  • El cáncer es una enfermedad estresante para el paciente y para su familia. Independientemente de las diferencias individuales (ya que cada paciente es único), hay todo un equipo de profesionales que quiere y puede ayudar tanto al paciente como a su entorno familiar.
  • Es importante intentar mantener las rutinas familiares.
  • De al paciente la oportunidad de iniciar la conversación.
  • Si hay periodos de silencio, respételos: agobiar a preguntas puede ser agotador para el paciente.
  • El tono de voz, gestos y expresión facial le ayudaran a mejorar la comunicación: mire a los ojos, las caricias, sonrisas y respeto son muestras de afecto que el paciente agradece.
  • No de consejos.
  • Sepa escuchar.

" Recetas de cocina y autoayuda para el enfermo oncológico "  (2ª. Edición)

Mª.Luisa de Cáceres ZuritaDoctora en Psicología
Francisca Ruiz MataDiplomada en enfermería
Miguel Ángel Seguí PalmerMédico Oncólogo

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