Actitud positiva

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Una vez, me contaron un curioso cuento:

«Dos ranas cayeron por error en un cuenco de leche. Empezaron a nadar desesperadas intentando una y otra vez acceder al borde para así librarse de morir ahogadas en la leche.
Una de las ranas no paraba de quejarse y hacer todo tipo de dramáticos vaticinios.
Harta de escuchar tantas palabras desmoralizantes, la otra rana se limitó a gritar:
- "¡Calla y nada!".
Al cabo del tiempo, la rana quejumbrosa se rindió, por lo que se hundió para siempre en la leche.
La otra rana, en lugar de rendirse, siguió batiendo sus patitas aún más rápido. Como efecto del constante batir, la leche se volvió nata y adquirió la suficiente consistencia como para permitir que la ranita positiva saltara fuera del cuenco...».

El ser positivo consiste en pensar positivamente. Es decir, no anteponer los "peros" a los "pros", contemplar la famosa botella medio llena en lugar de medio vacía.

Conchi, una de mis pacientes, me decía:
 -«¿Qué más da si la ves medio llena o medio vacía? ¡La botella estará por la mitad!».
Parece un razonamiento aplastantemente lógico. Lo que ocurre es que la estricta lógica, a veces, nos engaña. Si uno contempla la botella medio vacía, el sentimiento que suscita es parecido al de la ranita que se rindió. Es un sentimiento que no anima, que provoca pasividad y pesimismo, mientras que ver la botella medio llena suscita un sentimiento propulsor que anima a la acción y evita la desesperanza.

Curiosamente, los psicólogos hablamos de un proceso denominado "profecía de autocumplimiento". Es un mecanismo no percibido por el cual, cuando pensamos que algo va a sucedernos, ponemos, sin darnos cuenta, todos los factores para que así sea.

Te pondré un ejemplo sencillo. Cuando un estudiante se repite una y otra vez que va a suspender un examen, estudia con mucha menos concentración y, por lo tanto, con mucha menos eficacia. Además, el pensamiento recurrente de suspender le resta energía. Por tanto, se fatiga antes y estudia menos tiempo.

Como vemos, ya ha reducido el tiempo y la eficacia en el estudio. Por otro lado, irá al examen más inseguro, lo que incrementa los nervios y facilita el olvido total o parcial de lo aprendido. Incluso puede llegar el tan temido "me he quedado en blanco". Resultado... Ya te lo imaginas. El pobre estudiante ha cumplido su profecía: suspender.
¿Entiendes ahora la importancia de pensar en positivo? Para empezar, te ahorras, indudablemente, sufrimiento.

«Cuando de verdad quieres algo y trabajas para conseguirlo, el Universo confabula para ofrecértelo».

Paulo Cohelo

Ya sé que estarás pensando: ¿y ¿qué pasa con los que somos pesimistas por naturaleza? ¡No te preocupes! A ser positivo también se puede aprender.

El primer paso es darte cuenta de la importancia que tiene no dejarse llevar por los pensamientos negativos. Una vez que tengas esa certidumbre, podrás ir transformando, poco a poco, el torrente turbio y contaminador de pensamientos pesimistas en un torrente claro, cristalino y estimulante de pensamientos positivos. Este aprendizaje requiere unos meses y los resultados permanecen el resto de tu vida.

Da igual la edad que tengas. Dice un refrán castellano: «Nunca es tarde si la dicha es buena». Muchos de mis pacientes que superaban los setenta años lo han conseguido.

Te propongo un ejercicio para realizar esta maravillosa transformación:

  1. Piensa en un vertedero de basuras, desordenado, sucio, maloliente, que está situado en una colina cerca del mar.
  2. Ahora imagina que unas potentes grúas van recogiendo y reciclando toda esa basura.
  3. Después de tener el terreno libre de estorbos, imagina que todo un equipo de expertos jardineros alfombra el suelo con un tupido y verde césped. Allí plantan coloridas flores y frondosos árboles.

¿Qué tal? ¿Cómo te ha quedado el basurero? Precioso, ¿no? Has podido transformar un basurero en un bonito parque. Era sólo una idea y las ideas se pueden cambiar.

Y ahora me dirás: puede que las ideas se puedan cambiar, pero las realidades, no. Pues bien, yo pongo mi respuesta en boca de un antiguo sabio griego.

 «A los seres humanos las cosas no nos afectan por sí mismas, sino por cómo las interpretamos».

Epicuro

Habrás visto a personas que, aun teniendo vidas terribles, tienen fuerzas para animar a los demás, y otras que, como solemos decir, "se ahogan en un vaso de agua". La diferencia la marca que las primeras deciden centrarse en las cosas buenas que tengan (por pocas que sean) y las segundas derivan su atención a las cosas malas.

«Aquello en lo que se deposita la atención tiende a agrandarse».

Jerry Mun Chin Ton

 Para entender esta idea, recuerda alguna vez en la que un intenso dolor (muelas, oídos, abdomen) te atenazaba. Si te distrajiste con unos amigos o con cualquier cosa interesante, el dolor se hizo menos intenso. Al volver a encontrarte a solas con el dolor, le volviste a prestar toda tu atención y el sufrimiento adquirió la intensidad inicial. Por eso, el truco está en dirigir tu atención hacia zonas no conflictivas. Así, poco a poco, conseguirás transformar tu mente en un maravilloso servidor y no en un amo tiránico.

Margarita Rojas

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